sábado, 24 de mayo de 2014

8. Itsják Abinu


Itsják Abinu
Itsják era un hombre santo, que había consagrado su vida a D's desde el la niñez: tan es así que estuvo dispuesto a ser sacrificado a D's, cuando El ordenó a Abrahám ofrendarlo en señal de fidelidad y obediencia, en el monte Moriáh: un lugar que luego se convertiría en el Kódesh HaKodashím, el espacio más sagrado dentro de lo sagrado, en el centro del Beit Hamikdásh, el Templo de Jerusalem.
Pero D's sólo quería probar a Abrahám y de ningún modo requeriría la muerte de Itsják, quien salió inmensamente fortalecido de la experiencia, y elevado de espíritu por haber consentido constituir él mismo la ofrenda.
Abrahám tomó a Rivkáh, de entre su propia familia en Arám, por esposa para su hijo; evitó así que se uniera a alguna de las hijas de la tierra en que vivían, donde la gente en general no solía tener las mejores cualidades. Rivkáh era desde su niñez una persona buena, y a su llegada al hogar de Abrahám e Itsják aprendió Toráh y alcanzó en cualidades y sabiduría a Saráh Imeinu, su suegra, gracias a lo cual mereció ser considerada también una de las matriarcas de nuestro pueblo, con el nombre de Rivkáh Imeinu.
Itsják y Rivkáh tuvieron dos hijos mellizos. Mientras fueron pequeños, alentó Itsják la esperanza de que ambos serían tsadikím y devotos de lo sagrado. Mas cuando arribaron a la adultez, fue claro que los malos instintos de Esáv eran muy poderosos, y lo guiaban hacia la comisión de malas acciones. Aún así no quiso Itsják perder las esperanzas a su respecto, y mantuvo la expectativa de que, con el paso del tiempo, se uniría a Iaakóv y juntos originarían un único pueblo que rendiría culto a Hashém y seguiría el camino de la Toráh. Pero no sucedió así: Esáv abandonó a su padre Itsják y emigró a la tierra de Seír, donde se relacionó con quienes la habitaban, y de ellos en conjunto salió más tarde el pueblo de Edóm.

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