sábado, 24 de mayo de 2014

27. Devorah la profeta

Deborah la Profeta
Hashém se apresuró a castigar a Bnei-Israel, desde su designio de que se hicieran por fin pueblo sagrado. Por voluntad de Hashém se irguieron los Cnaanitas que permanecían en la Tierra de Israel, se hicieron de un soberbio poder bajo el mando de Iabín rey de Jatsór, y de Sisrá, comandante de su ejército, que se impusieron sobre Israel. El pueblo de Israel estaba distraído de su camino, descuidado del estudio, y su conciencia moral se había debilitado por causa de la desidia y el instinto. No obstante, fue claro el mensaje para el pueblo de Israel, que despertó otra vez de repente a su identidad y se apresuró a corregirse y enmendar su camino, bajo la influencia y el mando de Déborah la Profeta, y de los Jueces ubicados en todas las regiones del país. Hashém ordenó a Déborah ocupar el puesto de Jueza Suprema y enfrentar, junto a su esposo Barák, la guerra contra los Cnaanitas.
Juntos, comandaron a las fuerzas de Israel, con todas sus huestes arrepentidas de los años de alienación y abandono del camino de Hashém, y aniquilaron a los Cnaanitas que les oprimían con dureza.
Mas tampoco durante los días de Déborah vio nacer Israel al hombre apto para portar la corona de Rey y guiar con energía a su pueblo más allá de ese círculo vicioso de idolatría-sometimiento-arrepentimiento-redención en que tantas generaciones habían incurrido. A la muerte de Déborah, quedó otra vez el Pueblo de Israel sin cabeza visible, por cinco penosos años.

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