sábado, 24 de mayo de 2014

15. El pueblo de Israel en el desierto


El pueblo de Israel en el desierto
Aún cuando Moshéh se encontraba al frente del pueblo y lo guiaba, y aún cuando contaba con otros grandes hombres que le secundaban y aún con su hermano Aharón, y aún cuando el propio D's no dejaba detalle de la realidad sin dar a su respecto instrucciones precisas a Israel, aún así, no faltaban obstáculos y pruebas a superar todo el tiempo. No fueron pocos los pecados y transgresiones de esa generación de Bnei-Israel que salió de la esclavitud de Egipto, y que estuvo luego frente al Monte Sinai.
Mas estaba en los planes de Hashém obrar por el bien de Israel y por el bien del mundo entero, y tal propósito exigía expandir y profundizar el entendimiento de esa generación para que enmendaran sus acciones y se hicieran buenos, hasta que el pueblo de Israel entero mereciera el nombre sagrado y fuera maravilla y ejemplo ante los ojos de los demás. Por esa razón y en aras de dicho fin, Hashém castigó de inmediato cada uno de sus pecados.
Esta fue la razón de que permanecieran nada menos que cuarenta años en el desierto, durante los cuales Hashém les brindó alimento proveniente de los Cielos de modo milagroso. Así como cae para nosotros el agua a modo de lluvia desde lo alto, así recibieron Bnei-Israel durante cuarenta años el Man cayendo para ellos cada día de los Cielos. El Man tenía por misión, además de alimentar el cuerpo, afianzar la fe en el alma. Por consiguiente, estaba prohibido conservar de él de un día para el siguiente, de modo tal que no había más certeza de alimentos para cada día que la fe en que el Man sería provisto por Hashém, puntual y fresco, sin interrupción. Sólo un día por semana, los viernes, para completar la maravilla, descendía a los campos una porción doble de Man, destinado al mismo día y al siguiente, Shabát, en que la recolección estaba prohibida.
También el agua para beber les proveyó Hashém durante todos esos años de modo milagroso, y la sombra que los protegiera del calor del desierto, envolviéndoles desde las nubes espesas que les acompañaban durante el trayecto.
Al cabo de cuarenta años, el pueblo de Israel era ya sabio y tsadík en alto grado. Eran vigorosos y valientes, y estaban entrenados en las artes de la guerra. Podían ya enfrentar a los ejércitos que les aguardaban en su Tierra, conquistar su lugar y erigir en él un Reino Sagrado.
Fechas importantes:
Entrega de la Toráh: Jeshván de 2448 (1392 A.E.C.)
Fin de los 40 Años en el Desierto: Jeshván de 2488 (1272 A.E.C.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario